Fray Silvestre Vélez de Escalante: el misionero cántabro que exploró el suroeste americano

Fray Silvestre Vélez de Escalante nació el 11 de junio de 1749 en La Herrería, Treceño, en Valdáliga, Cantabria, en el seno de una familia hidalga de escasos recursos. A los diecisiete años ingresó en la Orden Franciscana, y en 1774 llegó a Nuevo México, donde ejerció como misionero, primero en el pueblo de Laguna y después entre los indios zuñi.

Mapa de la expedición de Domínguez y Escalante, elaborado por Bernardo de Miera y Pacheco en 1777

Mapa de la expedición elaborado por el cartógrafo Bernardo de Miera y Pacheco (1777).

La expedición Domínguez-Escalante

En julio de 1776, Fray Silvestre partió de Santa Fe junto a su superior, Fray Francisco Atanasio Domínguez, al frente de una expedición de diez hombres. Su objetivo era encontrar una ruta terrestre entre Santa Fe (actual Nuevo México) y la misión de Monterrey, en la California septentrional. Les acompañaba el cartógrafo Bernardo de Miera y Pacheco, también cántabro, natural del Valle de Carriedo.

La expedición recorrió territorios de los actuales estados de Colorado, Utah y Arizona, conviviendo con más de veinte tribus nativas y describiendo por primera vez para los europeos buena parte de la cuenca del Gran Lago Salado. Aunque nunca lograron llegar a Monterrey, fueron los primeros hombres de origen europeo en adentrarse en gran parte de Utah, bordeando además la zona oriental del Gran Cañón del Colorado en su camino de regreso.

Tras meses de penurias, frío y escasez de alimentos, y gracias a la ayuda de indígenas paiute, la expedición regresó a Santa Fe el 2 de enero de 1777, después de recorrer más de 2.700 kilómetros.

Monumento a los padres Domínguez y Escalante en Spanish Fork, Utah

Monumento en homenaje a los padres Domínguez y Escalante en Spanish Fork, Utah.

El diario y su legado

Fray Silvestre fue el encargado de redactar el diario de la expedición, conocido como Derrotero y Diario, un documento fundamental que narra con detalle la primera exploración europea a través de la Gran Cuenca del oeste americano. Los mapas trazados por Miera y Pacheco a partir de esta información fueron utilizados décadas más tarde por el naturalista Alexander von Humboldt en su obra sobre Nueva España.

Escalante murió joven, en abril de 1780, en Parral (México), cuando regresaba a la Ciudad de México en busca de tratamiento médico. Tenía apenas treinta años.

Un nombre que perdura

El legado de Fray Silvestre Vélez de Escalante sigue muy presente en el suroeste de Estados Unidos. Llevan su nombre la ciudad de Escalante (Utah), el río Escalante, el Parque Nacional Grand Staircase-Escalante —así bautizado en 1996 por el presidente Bill Clinton— y numerosas calles e institutos de la región. En su Cantabria natal, la localidad de Treceño recuerda también la figura de este misionero y explorador.

Fuentes: Real Academia de la Historia, Wikipedia, Encyclopaedia Britannica, Utah History to Go, Provo Library.

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